Como traca final de la temporada, acudimos por primera vez a una sidrería de Tolosa, nada menos que en sábado al mediodía (cosa que no ocurría desde hacía 11 (Ola, 2015) y 16 años (Lizeaga, 2010). Curiosamente, se anima más gente de la habitual y tenemos que cambiar la reserva de 4 a 6 personas, y luego a 7, por el tardón de Beasain.
Asistentes: Edu, Goyo, María, Iker, Nerea, Johnny y Nesss.
De comer: trozos de txistorra con buena pinta, que son fulminados en segundos, seguidos de 2 tortillas de bakalao (en una cuesta encontrarlo y en la otra simplemente no se encuentra, las hemos probado mejores). Seguimos con sendos trozos de bakalao frito (Nere confirma que no era abadejo, tras analizar su piel; no se pronuncia sobre la posibilidad de fogonero) con pimientos verdes fritos; Edu se venga de la paliza de la última sidrería, donde Nesss encontró más espinas que bacalao, y vence por 4-0; Iker, triunfador en Oiartzun en el ranking espinero, no se estrena tampoco. Acabamos sacando 2+1+1 txuletones, sin cortar (un total de 3,600 kilos), de buen aspecto, textura y sabor. Destaca Nerea en su faceta de trintxalari, con la ayuda de Johnny. De postre, varios tipos de queso (el azul sigue maravillando a Nesss), una pizca de membrillo (para ser siete), y una bolsita de nueces vascas, que rellenamos con restos de las bolsitas de las mesas de al lado, que serían alérgicos a los frutos secos. Nos sorprende que ponen la misma barra de pan (rico, por cierto) para los siete que estábamos, para la pareja que teníamos en la misma mesa, y para los tres de la siguiente mesa, con lo que hubo que reaprovisionarse por medios informales tras fracasar los medios formales (la camarera nos ignora, lo que ya empieza a ser una nueva costumbre, Nesss tuvo que ir a la cocina a por pan). En total nos cobraron 320,60 euros (45,80 euros justos por persona). Como sospechábamos, casualmente en Tolosa no incluyen tejas y cigarrillos locales en el postre. Servilletas de papel, por cierto.
Aunque entramos de los primeros no tarda en llenarse con miriadas de personas esparcidas entre las salas: familias, cuadrillas elegantes, parejas bebedoras, y una cuadrilla celebrando la despedida de soltero de uno muy feo disfrazado de Ariel, la sirenita. Desde luego se nota que es sábado mediodía, y casualmente hoy hace justo 11 años que no vamos en sábado al mediodía (Ola, 2015). La distribución de la zona de kupelas de madera no ayuda a organizarnos a la hora de beber (había poco espacio entre las mesas y las kupelas). Más que filas se forman tumultos que hay que atravesar de alguna manera. "Demasiada gente", comenta Edu. Por otro lado, la zona de kupelas metálicas también es un pasillo- ratonera estrecho y ocurren frecuentes arrinconamientos, así como en la kupela 11 de madera, esquinada y con chorro cruzado, lo cual apreciamos.
Goyo lleva su mechero ancestral de Isastegi (con el número de teléfono sin prefijo...). Desde el segundo trago María comenta que está pedo, comentándole a Iker que bebíamos muy rápido, y no le faltaba razón. La apertura de la kupela 10 por parte de Nesss sorprende, haciendo que viniera más gente que a la 13, marca Gorenak, abierta entonces por el txotxero. Johnny se acerca en un momento dado a una kupela y el txotxero abre el grifo que da de lleno en su vaso sin haber ni tan siquiera movido la mano. Después, en el pasillo de las metálicas, Edu y Goyo hacen de las suyas (hacía tiempo que no coincidían) y deciden subir el nivel un tanto, manifestándole al txotxero que no saldrían de allí hasta no probar todas las kupelas, ya sirvieran en su mesa más viandas que en las bodas de Camacho. Eso provocó un cisma en el grupo y las dos primeras txuletas fueron despachadas por cinco y no siete, aunque un par de almas caritativas acercaron a los empecinados jugosos trozos de txuleta ensartados en tenedor, pese al enfado de Nerea y a la sorpresa de quienes estaban en el pasillo, txotxero incluido. Edu y Goyo, lejos de sorprenderse, comieron diligentemente todo lo que les llevaron, y allí que siguieron bebiendo y presionando al txotxero que acabó hasta las cejas de tan cansinos visitantes. Y hasta que no probaron la última de las kupelas, y con incontables tragos encima, no regresaron a la mesa (que es cuando se pidieron 1+1 txuletas más).
Johnny destaca, como siempre, en su faceta de reportero gráfico conceptual, con videos y fotos ininterpretables. Pudimos comprobar que la pareja de nuestra mesa bebían y bebían, pero no comían con la misma fruición: tras irse, picoteamos del queso y membrillo que habían dejado bajo una capa cáscaras de nueces; Edu directamente trajo el plato completo, desbrozándolo de cáscaras para "reciclar" todos los restos y que nadie pensara que en nuestra mesa hubo postre de más. Edu hace de mentor sidrero de un niño de una mesa próxima, al que cedía numerosas veces su vaso para que se lo llenara, lo cual ejecutaba con un depurado estilo que ya quisieran muchos adultos allí presentes. Aunque el cierre de las kupelas era a las 18:00, decidimos parar y pagar antes, pues ya íbamos bien servidos de todo. Edu usa su bolsa de compra, de la que no se separa, para recoger los hermosos trozos de pan y nueces sobrantes de la mesas más cercanas. Hay demasiado hambre en el mundo como para andar tirando comida...
En Tolosa, los tres tenores van de turismo nostálgico otra vez, para que Edu viera el antiguo local del bar Shanti. Aprovechamos para echar un par de tragos y recordar el pueblo, aunque Goyo ya andaba herido de tanta refriega en la sidrería. Nuestros caminos se separan en la estación de Tolosa, al tomar caminos opuestos, y no quedando claro si Goyo se quedaría a dormir alli sentado, o si iría hasta Vitoria-Gasteiz, o quizá hasta Salamanca o Vigo (todas ellas, bonitas aldeas), como ya ocurrió en su momento. El reducto superviviente llega a Hernani, ve el ambiente grimoso, dejan la bolsa de panes y nueces en Nesss's, y acaban cenando codillo con sus acompañamientos en el Tamer, con kalimotxo peleón. Y de allí, a sobar tras un día muy intenso y con un cierto resabor a las míticas Kupelas Asesinas, por los múltiples destrozos provocados por el abuso del noble zumo de manzana.
Y con esto damos por acabada la temporada 2026 post-Sagardo-bira. El año que viene serán los festejos del XXX aniversario de la IV Sagardo-bira, si la salud y demás circunstancias nos lo permiten.